Steven Pressfield, en "La guerra del arte", da nombre a algo que todos hemos sentido: la Resistencia.
Es esa fuerza que aparece justo cuando estás por hacer algo importante. La voz que dice "mañana", "no estás listo", "¿quién te crees que eres?"
Cómo se manifiesta la Resistencia
La Resistencia es astuta. No siempre dice "no lo hagas". A veces dice:
- "Primero necesitas investigar más."
- "Deberías esperar el momento perfecto."
- "Eso ya lo ha hecho alguien."
- "No tienes suficiente talento/tiempo/recursos."
La Resistencia te dirá cualquier cosa para evitar que hagas el trabajo. Es mentirosa profesional.
La regla de oro
Pressfield ofrece una brújula: cuanta más Resistencia sientas hacia algo, más importante es hacerlo.
La Resistencia es proporcional al significado. Las cosas triviales no la activan. Solo aparece cuando algo realmente importa.
Si sientes mucha Resistencia hacia un hábito, probablemente es el hábito que más necesitas.
Cómo vencer a la Resistencia
1. Reconócela. El primer paso es saber que existe. Cuando sientas esas excusas perfectamente racionales, pregúntate: ¿es esto verdad o es la Resistencia hablando?
2. No negocies. La Resistencia es una negociadora brillante. Cada vez que dialogas con ella, pierdes. No discutas. Actúa.
3. Hazlo profesional. Los profesionales no esperan inspiración. Se sientan a trabajar según un horario, sientan lo que sientan. La Resistencia odia la consistencia.
4. Empieza antes de estar listo. "No estoy listo" es la excusa favorita de la Resistencia. Nunca estarás listo. Empieza de todos modos.
La batalla diaria
La Resistencia no se vence una vez. Se vence todos los días. Cada mañana, la batalla comienza de nuevo.
Pero cada vez que la vences, te vuelves más fuerte. Y ella, más débil.
Hoy, identifica dónde la Resistencia te está deteniendo. Y hazlo de todos modos.